lunes, 23 de marzo de 2009

Ira y frustración entre los aliados de la OTAN

La mayor parte de los socios de la Alianza desconfían ahora de España.

Lo importante -ha manifestado el ministro de Exteriores- es que las decisiones se toman, luego se explican y luego se ejecutan.
También ventilaron su frustración los embajadores de Grecia y de Rumania, países que, al igual que España y Eslovaquia, no reconocen la independencia de Kosovo y que ahora se quedan colgados de la brocha con los argumentos españoles de que tal independencia hace inviable la presencia de las tropas.

El País: Lobo - 23-03-2009
Tal cúmulo de desaciertos y contradicciones pone de manifiesto una puesta en la escena internacional de un país poco fiable y escaso cumplidor de sus compromisos. Nuestros aliados, tanto militares, políticos y económicos nos miran con ojos atónitos.

El estatus de Kosovo es motivo de disputa. Serbia considera que Kosovo es una provincia autónoma dentro de su propio territorio, en cumplimiento de la Resolución 1.244 de Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.A pesar de ello, el gobierno serbio no interviene directamente en la administración de este territorio desde 1999, pues al finalizar la Guerra de Kosovo su administración quedó en manos de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo y de la OTAN.

El gobierno provisional de Kosovo declaró unilateralmente su independencia de Serbia el 17 de febrero de 2008 con el apoyo de Estados Unidos y parte de la Unión Europea, instaurando la República de Kosovo. Serbia, Rusia, España y otros países no aceptaron este hecho unilateral ni reconocen a la República de Kosovo como Estado soberano. Actualmente, la comunidad internacional se encuentra dividida entre los países que han reconocido oficialmente la independencia de Kosovo, los que se niegan a reconocerla y los que han declarado su neutralidad o sus esperanzas de una evolución positiva en los acontecimientos.

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